Activo y relajado Manejo de espasmos y contracturas musculares

Un espasmo muscular es un fenómeno neurológico hiperexcitable de contracciones musculares involuntarias excesivas. La interrupción de los canales de cloro, sodio y potasio, y las concentraciones inadecuadas de aminoácidos, como la taurina, interrumpen el flujo de membrana y se generan los espasmos musculares.1

De modo que una contracción dolorosa de un músculo o grupo de músculos, que se alivia con la contracción de los músculos antagonistas, es la definición tradicional de espasmo muscular, el cual suele mejorar o desaparecer tomando algún tipo de relajante muscular.1,2

Cuando se presenta una contractura muscular estriada, el síntoma más frecuente es el dolor, que usualmente es de tipo nociceptivo, de origen periférico, leve o severo, a tal punto que el paciente puede quedar casi inmovilizado. Suele manifestarse en determinadas posiciones, sobre todo cuando se ejerce presión sobre el músculo contraído. Las contracturas musculares se caracterizan por el endurecimiento, el cual se nota a simple vista o al tocar el área comprometida.2

Teniendo en cuenta la fisiopatología y la sintomatología, el manejo de los espasmos y contracturas musculares incluye medidas generales, no farmacológicas, como el control de posturas, la fisioterapia, el calor, la inmovilización de los músculos afectados, la ayuda psicológica, entre otras. El manejo farmacológico, ya sea como monoterapia o terapia combinada, incluye esencialmente relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos.2

El objetivo de la administración de relajantes musculares es reducir el espasmo, ayudar a aliviar el dolor, aumentar la movilidad de los músculos afectados y restaurar, maximizar y preservar la función. Desde una perspectiva clínica, los fármacos combinados parecen ser más eficaces que los agentes individuales.3,4

A menudo, se recurre al tratamiento combinado con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), para aliviar el dolor y la inflamación, y relajantes musculares de acción central, para disminuir el espasmo, puesto que con esta combinación se logra romper el círculo espasmo-dolor-espasmo o dolor-espasmo-dolor, lo que conduce al paciente a una rápida mejoría y recuperación.2

De acuerdo con varios estudios clínicos y revisiones de la literatura basada en la evidencia, con el tratamiento farmacológico combinado se produce una activación simultánea, por diferentes mecanismos de acción, de sistemas que pueden resultar en sinergia miorrelajante-analgésica-antiinflamatoria.

El tiocolchicósido es un relajante muscular, que suprime la contractura de origen central, disminuye la resistencia pasiva del músculo al estiramiento y suprime la contractura residual, aliviando el dolor. Actúa como un antagonista competitivo del receptor GABA A y un antagonista del receptor de glicina, es decir, potencia el efecto inhibidor del sistema GABA y de glicina. Además, ha demostrado su eficacia y seguridad en varios ensayos clínicos. Así mismo, se ha informado que no produce efectos secundarios sedantes.2,4


Referencia:

  1. Katzberg HD, Sadeghian H. Muscle Cramps. Reliable and validated outcome measures and new treatments are needed. Practical Neurology. 2019;July/August:e1-e6.
  2. Guayasamín-Landázuri I, Pacheco-Vargas O, Moreno-Obando J, Ballesteros-Ponce C, Vacas-Salazar J, Mantilla-González E, García-Burgos G. Estudio controlado, doble ciego, randomizado, multicéntrico, para evaluar la eficacia de la combinación fija tiocolchicósido más diclofenaco potásico en contracturas. Revista Cubana de Farmacia. 2015;49(2):271-290.
  3. Janse van Rensburg DC, Janse van Rensburg A, Kalmeier G, Viljoen CT, Ramagole DA, Schwellnus MP. The use of skeletal muscle relaxants in musculoskeletal injuries: what is the evidence? South African Family Practice. 2018;60(5):7-16.
  4. Maladkar MN, Tekchandani CM, Yadav AS. Targeting the Therapeutic Need in Musculoskeletal Inflammatory Pain with Thiocolchicoside and Aceclofenac Sustained‑Release Combination Therapy. Indian J Pain. 2019;33:71-6.

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