Cómo realizar el paso óptimo del pediatra al ginecólogo

La pregunta sobre a qué edad deben ir las niñas al ginecólogo por primera vez es una preocupación frecuente entre los padres de familia. La primera consulta con el ginecólogo depende de las circunstancias clínicas de cada niña, siempre y cuando el pediatra considere su derivación. Por tanto, no hay una edad específica para pasar del pediatra al ginecólogo. Para dar este paso, se debe tener en cuenta la aparición de problemas ginecológicos que requieran un manejo significativo, como dismenorrea, ovario poliquístico, sangrado menstrual abundante (SMA), entre otras, independientemente de la edad.1

Las indicaciones más frecuentes para la consulta ginecológica en la infancia son:

  • Infecciones vulvares y vulvovaginales, que, en su mayoría, se deben a una higiene incorrecta.2
  • Coalescencia labial, que consiste en la soldadura anómala de los labios menores, cerrando total o parcialmente la entrada de la vagina.2
  • Pubertad precoz, que requiere un estudio completo para diagnosticar su causa y dar el tratamiento adecuado para evitar alteraciones posteriores en su crecimiento y desarrollo.2

Por su parte, en la adolescencia, las indicaciones más frecuentes para la consulta ginecológica son:

  • Trastornos menstruales, siendo este el problema ginecológico más frecuente en las adolescentes, ya sea que presenten SMA o ciclos irregulares.2
  • Amenorrea, en cuyo caso es necesario descartar trastornos hormonales, problemas de peso, embarazo, entre otros.2
  • Dismenorrea, que, en caso de ser grave, se debe investigar su causa, ya que puede deberse a tumores o quistes de diverso origen e infecciones.2

Otras indicaciones menos frecuentes son la pubertad retrasada, la patología mamaria, las infecciones genitales, el abuso sexual y el hirsutismo.2

Una vez la adolescente llega a la consulta con el ginecólogo, esta debe ser privada y confidencial, respetando su intimidad, ya que en muchas ocasiones un problema ginecológico puede ser secundario a uno psicosocial. La consulta puede ser una oportunidad para descubrir factores de riesgo social, como embarazos no deseados.2

Aunque en Colombia, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2018 se presentó una reducción del 1,61% de nacimientos por parte de madres entre 10 y 19 años, el embarazo adolescente sigue siendo una importante problemática social y de salud.3

En las zonas urbanas, el 15,1% de las adolescentes son madres o están embarazadas, mientras que en las zonas rurales la cifra alcanza el 24,8%. En las mujeres con solo educación primaria el porcentaje llega al 41,8%, en comparación con el 8% de las mujeres con educación superior.3

El embarazo adolescente es un hecho que impacta fuertemente la vida de las jóvenes madres, pues el 66% de las madres adolescentes no querían serlo en esta etapa de la vida; el 44,6% de las madres menores de 15 años tuvieron hijos con hombres 6 años mayores que ellas; el 19,5% con 10 años más y el 4,6% con hombres que le superan en más de 20 años, lo que evidencia que más de la mitad de los embarazos en la adolescencia se dan en el marco de una relación inequitativa. Además, esta problemática incide en la deserción escolar: 9 de cada 10 niñas o adolescentes que quedan en embarazo abandonan sus estudios, ingresan a trabajos informales mal remunerados y perpetuan y feminizan el círculo de pobreza.3


Referencia:

  1. Carabaño-Aguado I. ¿A partir de qué edad deben ir las niñas al ginecólogo? [Internet]. Guía infantil; 2018. Disponible en: https://bit.ly/339rJVJ.
  2. Objetivo de la ginecología de la infancia y de la adolescencia [Internet]. Dexeus Mujer. Disponible en: https://bit.ly/3m24pBD.
  3. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Colombia redujo los nacimientos en madres menores de edad [Internet]. ICBF; 2019. Disponible en: https://bit.ly/2ZhaMaM.

Publicaciones Recomendadas