Conjuntivitis alérgica: más que un ojo rojo

La conjuntivitis alérgica es un proceso inflamatorio común de la superficie anterior del ojo. En la literatura sobre rinitis alérgica, la prevalencia de la conjuntivitis alérgica alcanza el 40% y, al igual que otras afecciones alérgicas, parece estar aumentando.1

Uno de los principales desafíos en el desarrollo de una estrategia exitosa en la atención de la conjuntivitis alérgica es que los pacientes suelen autodiagnosticarse, son infradiagnosticados o reciben un diagnóstico erróneo. La mayoría de pacientes se autodiagnostica y recurre al uso de medicamentos de venta libre. Además, cuando consultan, la conjuntivitis alérgica es tratada con mayor frecuencia por el médico general y a menudo no se trata bien. Algunos estudios señalan que las enfermedades de la superficie ocular anterior son propensas a identificarse equivocadamente en el entorno de atención primaria, lo que lleva a un tratamiento inadecuado. Los pacientes que acuden al médico general rara vez son remitidos al especialista para su valoración, incluso cuando presentan otros signos y síntomas de un trastorno alérgico más sistémico.1

En la práctica especializada, la evaluación de la conjuntivitis alérgica debe incluir antecedentes específicos, pruebas diagnósticas apropiadas, como pruebas de inmunoglobulina E (IgE), y marcadores de inflamación para determinar adecuadamente la prescripción de tratamientos avanzados, incluidos agentes inmunomoduladores e inmunoterapia con alérgenos.1

Los síntomas de la conjuntivitis alérgica son el resultado de una inflamación compleja de la mucosa impulsada por alérgenos en la que intervienen células inflamatorias residentes e infiltrantes y una serie de mediadores vasoactivos y proinflamatorios que incluyen citocinas y neuropéptidos. La respuesta ocular a la provocación con un alérgeno específico se caracteriza por una reacción de fase temprana y tardía. La eosinofilia es una marca citológica importante de la conjuntivitis alérgica. La participación de diferentes tipos de células inmunitarias puede causar síntomas más graves que ponen en peligro la córnea y la visión en las formas más crónicas de conjuntivitis alérgica.1

La conjuntivitis alérgica no es una enfermedad única y no es exclusiva de afecciones como la disfunción de la película lagrimal. Una historia clínica precisa y la evaluación de signos y síntomas permiten hacer un diagnóstico correcto de conjuntivitis alérgica. La hipersensibilidad mediada por IgE y la desgranulación de los mastocitos son los mecanismos fisiopatológicos iniciales.1

Los antihistamínicos orales y tópicos siguen siendo el tratamiento de elección de la conjuntivitis alérgica. Los corticosteroides oftálmicos se reservan para pacientes con síntomas graves, bajo la prescripción de un oftalmólogo.1


Referencia:

  1. Bielory L, Delgado L, Katelaris CH, Leonardi A, Rosario N, Vichyanoud P. ICON: Diagnosis and management of allergic conjunctivitis. Ann Allergy Asthma Immunol. 2020 Feb;124(2):118-134.