Depresión y ansiedad: detonadores del dolor

Entre los factores que contribuyen a la interpretación del dolor se encuentran la predisposición genética, el género y los procesos mentales como los sentimientos y las creencias relacionadas con el dolor. Debido a que el dolor afecta significativamente las actividades diarias de los pacientes, puede conducir a trastornos del estado de ánimo como depresión y ansiedad.1

La relación entre la depresión y el dolor crónico está bien establecida. La comorbilidad de la depresión y el dolor puede afectar a personas de cualquier edad, sin embargo, parece ser más prevalente en ancianos, con un 13% de prevalencia en esta población.1

Aunque los vínculos y los desafíos del manejo del dolor crónico y los trastornos del estado de ánimo se han estudiado a profundidad, la investigación sobre el dolor agudo en este contexto es limitada, de modo que se realizó una revisión de la literatura para investigar la relación del dolor agudo con la depresión y la ansiedad.1

Un estudio en Noruega mostró que el 75% de los pacientes con un diagnóstico de trastorno depresivo mayor consultaron al médico por afecciones no relacionadas con el estado de ánimo. Entre estos pacientes, cerca del 50% de los motivos de consulta correspondían a síntomas de dolor que incluían mialgia, dolor torácico, dolor abdominal, dolor de cabeza, dolor del trigémino e isquialgia.1

Así mismo, otros estudios han demostrado que los síntomas físicos comunes que pueden ser las primeras manifestaciones en pacientes con depresión son dolor lumbar, dolor de cuello, dolor gastrointestinal, dolor articular, dolor muscular y cefalea. En la mayoría de los casos, estos síntomas se interpretan como parte de un trastorno somático y conducen al diagnóstico de una enfermedad física. Para una remisión exitosa de la depresión deben tenerse en cuenta los síntomas dolorosos además de los síntomas emocionales y vegetativos.1

En cuanto a la ansiedad, un estudio mostró que esta se correlaciona positivamente con el dolor. Entre más altas son las puntuaciones de ansiedad, peor se percibe el dolor posoperatorio. Se encontró que la ansiedad preoperatoria es predictiva de ansiedad posoperatoria. Los pacientes con niveles más bajos de ansiedad demuestran una mayor tolerancia al dolor, lo que, probablemente, se debe a que un mayor nivel de ansiedad se asocia con una mayor atención a las amenazas ambientales y al dolor percibido.1

Hay varios modelos que demuestran que el miedo al dolor y la ansiedad por el dolor tienen un papel en el desarrollo del dolor crónico y la discapacidad. El tratamiento temprano de la ansiedad y de la depresión no solo reduce el desarrollo del dolor crónico, sino que el tratamiento adecuado del dolor agudo reduce el riesgo de que los pacientes desarrollen depresión y ansiedad.1

Cuando el dolor y los trastornos del estado de ánimo son comórbidos, el médico puede optar por tratar cada uno por separado. No obstante, existen enfoques farmacológicos y no farmacológicos que pueden brindar un tratamiento integral.1


Referencia:

  1. Michaelides A, Zis P. Depression, anxiety and acute pain: links and management challenges. Postgrad Med. 2019 Sep;131(7):438-444.

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