Hierro y Vitaminas para Niños

El mejoramiento de la ingesta de nutrientes a través de formas farmacéuticas por vía oral o parenteral se conoce como suplementación. El hierro, la vitamina A, el zinc, el ácido fólico, el calcio o cualquier otro mineral o vitamina que sea deficiente en los niños debe administrarse en forma de suplemento. Esta es una medida que logra beneficios en el corto plazo y permite la atención individual de acuerdo con las necesidades nutricionales.1 

El hierro es un mineral esencial para la producción de hemoglobina. Cuando hay una cantidad insuficiente de este mineral, los eritrocitos producidos tienen menor tamaño y cada uno contiene una menor cantidad de hemoglobina que la normal. La deficiencia de hierro es la causa más importante de anemia nutricional por deficiencias alimentarias. En general, los seres humanos solo absorben un 10% del hierro en los alimentos que consumen, por lo que una suplementación adecuada es fundamental para evitar la anemia nutricional. En niños entre 5 y 12 años, la OMS recomienda 45 mg/día de hierro elemental 1 vez por semana durante 3 meses, 2 veces al año.1

De otro lado, la deficiencia de vitamina A provoca trastornos visuales y aumenta los riesgos de morbilidad y mortalidad por infecciones prevalentes de la infancia como el sarampión, la diarrea y las infecciones respiratorias agudas. Los suplementos con vitamina A ayudan a proteger contra su deficiencia por un período de 4 a 6 meses, ya que una única dosis adecuada de vitamina A se absorbe bien y se almacena en el hígado durante un amplio período para ser movilizada cuando sea necesario.1

La deficiencia de ácido fólico, una forma de vitamina B, puede causar anemia megaloblástica, en la que los glóbulos rojos son más grandes de los normal, y la proporción del tamaño del núcleo es mayor con respecto al citoplasma de la célula.

El zinc desempeña un papel importante en el crecimiento, el sistema inmunológico, el gusto, el olfato y la cicatrización de heridas. La deficiencia de zinc es resultado de la ingesta insuficiente, biodisponibilidad inadecuada y diferentes cuadros clínicos. Por ende, la suplementación con zinc mejora el crecimiento de los niños, reduce la incidencia de infecciones y la mortalidad de menores de 5 años. Además, ayuda a prevenir la diarrea y la neumonía, y a reducir la morbilidad por malaria. La carencia de zinc puede aumentar el riesgo de infecciones gastrointestinales y comprometer las funciones gastrointestinal e inmunitaria. Aunque no se comprenden bien los mecanismos que producen el efecto protector del zinc contra las enfermedades diarreicas, la OMS y la UNICEF recomiendan su administración en el tratamiento de la diarrea infantil.

Al ser el mineral más abundante en el organismo, el calcio participa en la mayoría de los procesos metabólicos, es el responsable de la firmeza y resistencia de los huesos y los dientes, regula la contracción muscular, la coagulación de la sangre y la permeabilidad de la membrana celular, la estimulación de la secreción hormonal y la activación de las reacciones enzimáticas. Debido a que la principal función del calcio es formar el esqueleto, el requerimiento es mayor en los niños.

Un suplemento que incluya minerales y vitaminas es recomendable para que los niños crezcan sin deficiencias nutricionales y en el futuro tengan una mejor calidad de vida relacionada con la salud.


Referencia:

  1. Estrategia nacional para la prevención y control de las deficiencias de micronutrientes en Colombia 2014-2021. Bogotá: Ministerio de Salud de Colombia; 2015. Disponible en: https://bit.ly/2GB0xYi.