El lenguaje de la esclerosis múltiple

Recientemente, la alteración del lenguaje ha empezado a considerarse una manifestación clínica de la esclerosis múltiple (EM). La mayoría de las investigaciones que estudian el deterioro de la comunicación en la EM se han centrado en el deterioro del habla motora.

Según el modelo de Wernicke-Lichtheim-Geschwind, el lenguaje está principalmente controlado por las regiones corticales de sustancia gris, por lo que se suponía que el lenguaje no tendría que verse comprometido en condiciones que afectan la sustancia blanca y las estructuras subcorticales, como la EM. Sin embargo, cada vez más la investigación demuestra que las regiones fuera del modelo cerebral clásico del lenguaje están involucradas, incluidas la sustancia blanca y las estructuras subcorticales.1

Los estudios clínicos han demostrado que las personas con EM pueden tener un desempeño deficiente en tareas del lenguaje, incluido el lenguaje no literal, el razonamiento verbal, la comprensión de información auditiva y escrita compleja, la producción de discursos y la retención de palabras; de modo que se ha planteado la hipótesis de que la neuropatología de la EM puede provocar alteraciones del lenguaje a pesar de afectar principalmente la sustancia blanca y las estructuras subcorticales.1

La disminución en las habilidades del lenguaje puede conducir a una participación restringida en las actividades cotidianas que requieren comunicación. Esta restricción poco a poco va causando desconexión social, frustración, pérdida de la autonomía y aumento de la carga del cuidador. En cuanto a los servicios médicos, el deterioro del lenguaje de los pacientes con EM hace que la comprensión de las explicaciones, el seguimiento de instrucciones y la retención de la información se dificulten.1

En un estudio internacional reciente, cuyo objetivo fue determinar la prevalencia y la naturaleza de la alteración autoinformada del lenguaje, El-Wahsh y colaboradores reclutaron a 160 personas con EM en varios países. Los participantes del estudio completaron una encuesta en línea en la que se les hizo preguntas sobre problemas del habla y calidad de vida.1

En general, el 75% informó alguna forma de deterioro del lenguaje. Los problemas descritos incluyeron dificultad para retener palabras (65,7%), dificultad con el lenguaje expresivo (53,8%), dificultad para pensar en los nombres de los objetos (49,4%) y dificultad para entender lo que los demás les decían (40,6%).1

Los autores encontraron que la prevalencia de problemas del lenguaje no se limita a la edad, el sexo, el nivel educativo, los años desde el diagnóstico de EM, el país de residencia y el tipo de EM. Como era de esperarse, también encontraron que los participantes del estudio con problemas del lenguaje tenían una calidad de vida relacionada con la salud más baja que aquellos pacientes sin ninguna alteración del lenguaje.1

Aunque el 75% de los participantes notificaron problemas del lenguaje, solo 1 persona recibió atención especializada. Los hallazgos de este estudio indican que los profesionales de salud deben ser conscientes de las posibles alteraciones del lenguaje en la EM y preguntar a sus pacientes sobre este síntoma para que sean atendidos lo antes posible por el profesional correspondiente y puedan mantener una calidad de vida relacionada con la salud alta durante el mayor tiempo posible.1


Referencia:

  1. El-Wahsh S, Ballard K, Kumfor F, Bogaardt H. Prevalence of self-reported language impairment in multiple sclerosis and the association with health-related quality of life: An international survey study. Mult Scler Relat Disord. 2019 Dec 16;39:101896

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