Profilaxis con vitamina D3 en niños con enfermedad de células falciformes: una práctica segura

La deficiencia de vitamina D (25-hidroxivitamina D) se considera un problema de salud pública debido a su influencia en las enfermedades esqueléticas y extraesqueléticas. Se ha demostrado que el uso de suplementos de vitamina D3 o colecalciferol, en los niños sanos con déficit de estos nutrientes, aumenta significativamente la densidad mineral ósea (DMO) y, por lo tanto, reduce el riesgo de fracturas.1 

Por otra parte, la anemia falciforme con herencia autosómica recesiva es el trastorno genético más prevalente identificado en los estudios de cribado neonatal en varios países. En estos pacientes, la salud ósea se encuentra comprometida y se caracteriza por complicaciones como dactilitis, osteomelitis, osteopenia o DMO reducida y osteoporosis secundaria a anemia crónica y la consiguiente hiperplasia de la médula ósea.1

En los países con climas templados, hasta el 78% de los pacientes pediátricos con anemia flaciforme presenta deficiencia o insuficiencia de vitamina D. Una revisión de la prevalencia de la deficiencia de vitamina D en pacientes con anemia flaciforme mostró que esta varía entre el 56% y el 96%.1

En España se realizó un estudio prospectivo, longitudinal y unicéntrico con 136 niños con anemia falciforme. Se recogieron datos demográficos, clínicos y de manejo, niveles de vitamina D y densitometrías óseas (DXA).1

La prevalencia de vitamina D en la población de referencia se había analizado en un estudio previo y fue aproximadamente del 80%. El 56,4% tenía niveles inferiores a 20 ng/mL. Con estos resultados, se inició un programa de profilaxis con vitamina D3. La eficacia del programa se evaluó mediante la medición de los niveles de concentración sérica de vitamina D y el análisis de la DMO por DXA. El 82,5% de los pacientes incluidos alcanzaron niveles óptimos de vitamina D en algún momento del seguimiento. Sin embargo, algunos de ellos volvieron a perder los niveles óptimos, debido probablemente a una mala adherencia al tratamiento. Dado que la dosis mensual entre 25.000 UI y 50.000 UI se decidió con base en los niveles basales de vitamina D, no fue posible analizar la eficacia de ambos regímenes durante la duración del estudio.1

Una posible causa de niveles más bajos de vitamina D en estos pacientes es un fenotipo de anemia falciforme más grave, con una mayor demanda nutricional y una disminución en la absorción de nutrientes provocado por el daño en la mucosa intestinal.1

En el análisis multivariado, la dosis diaria de 800 UI mostró ser un factor protector para alcanzar niveles óptimos de vitamina D (≥30 ng/mL). Según las curvas de Kaplan-Meier, los pacientes menores de 10 años alcanzaron niveles óptimos antes que los mayores y los que no estaban en tratamiento con hidroxiurea. Se concluyó que la profilaxis con vitamina D3 es una práctica segura en pacientes pediátricos con anemia falciforme. Es importante comenzar este tratamiento en los bebés. El esquema diario con 800 UI podría ser más eficaz para alcanzar niveles ≥30 ng/mL.1


Referencia:

1.   Garrido C, Bardón-Cancho E, Fajardo-Sánchez V, Cascón-Pérez-Teijóne ME, García-Morína M, Cela E, et al. Evaluation of the effectiveness of prophylactic oral vitamin D (cholecalciferol) in children with sickle cell disease. Bone. 2020;133:115228.

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