Lo que hay que saber sobre la Rinitis Alérgica

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La primera descripción sobre la “fiebre del heno”, hoy “rinitis alérgica” se realizó a finales del siglo XVIII. Desde entonces, miles de pacientes sufren cada día los síntomas de una condición que, aunque crónica, puede ser controlada si se aplica el tratamiento adecuado.

La rinitis alérgica es una condición local de la mucosa nasal de tipo alérgica e inflamatoria mediada por IgE, reactiva ante diversos alérgenos presentes en el ambiente y el aire. Es una enfermedad crónica, percibida por los pacientes como molesta e intratable, cuyos síntomas pueden variar desde leves y autolimitados hasta severos e incapacitantes, constituyendo adicionalmente un factor de riesgo para el desarrollo o el empeoramiento de otras condiciones reactivas como el asma.

Los alérgenos suelen ser partículas muy comunes que están presentes todo el tiempo en el ambiente (polen, pelo de animales, ácaros del polvo) lo que hace difícil propender por un aislamiento completo del paciente frente al desencadenante. Otros alérgenos, sin embargo, son estacionales por lo que los síntomas suelen aparecer en épocas específicas del año (rinitis estacional).

Estos síntomas, tales como estornudos, rinorrea hialina, prurito, congestión y obstrucción nasal, pueden ser controlados siempre que se indique el manejo farmacológico y no farmacológico adecuado. La rinitis alérgica puede no tener cura, pero no tiene por qué ser una condición discapacitante.

El enfoque se basa en la identificación: tiempo de aparición de los síntomas, impacto en la vida diaria (determina la severidad), frecuencia de los síntomas, desencadenantes y enfermedades coexistentes, esta última es de particular importancia puesto que la presencia de pólipos nasales, disfunción de la trompa auditiva, síndrome de alergia oral, conjuntivitis o rinitis no alérgica como la vasomotora u hormonal, puede requerir manejos adicionales.

El diagnostico es clínico: Los pacientes con esta condición suelen ser fáciles de identificar por la historia clínica y signos semiológicos clásicos, como el doble pliegue palpebral o la mucosa nasal pálida. Pueden realizarse adicionalmente pruebas para detectar IgE específicas para alérgenos y pruebas cutáneas de alergia, sin embargo, el manejo no debe depender de los resultados de estas pruebas. 

El tratamiento se basa en minimización del contacto con el alérgeno, lavados nasales frecuentes y uso de medicamentos controladores de primera línea como antihistamínicos y corticoides intranasales. De segunda línea se tienen las cromonas y el ipratropio intranasal. Para casos resistentes pueden iniciarse medicamentos vía oral como los antihistamínicos sistémicos, los antagonistas de leucotrienos e incluso corticoides sistémicos.


Referencia:

Allergyc Rhinitis Clinical Update. Australasian Society of Clinical Inmunology and Allergy. Information for Health Professional. 2017. 1 – 16.