Vaginosis bacteriana: un riesgo de infección del sitio quirúrgico

Aproximadamente un tercio de las mujeres entre 14 y 49 años, y una proporción similar de mujeres posmenopáusicas, son positivas para vaginosis bacteriana (VB), que es la causa más frecuente de flujo vaginal o mal olor. No obstante, la mayoría de mujeres con VB son asintomáticas.

La VB no tratada tiene efectos sobre la fertilidad y los resultados del embarazo, puesto que se ha asociado con infertilidad de origen tubárico y con un mayor riesgo de pérdida preclínica del embarazo, aborto espontáneo y parto prematuro. Así mismo, la VB aumenta el riesgo de infecciones ginecológicas y obstétricas del sitio quirúrgico después de una cesárea, histerectomía y aborto quirúrgico. Estas infecciones se asocian con varios resultados negativos, como una mayor duración de la estancia hospitalaria, readmisión hospitalaria, reoperación y sepsis.

Las infecciones del sitio quirúrgico se dan por la diseminación ascendente de microorganismos en la vagina y en el cuello uterino hasta el tracto genital superior. Los sitios quirúrgicos incluyen el endomiometrio, la cúpula vaginal, los tejidos paravaginales y el endometrio.

En las mujeres que presentan una infección del sitio quirúrgico comúnmente se aíslan microorganismos relacionados con la VB. Los estudios que evalúan el tratamiento perioperatorio de la VB sugieren que identificar si las mujeres tienen VB antes de una cirugía puede conducir a una reducción sustancial de las infecciones posoperatorias.

En cuanto al embarazo, se ha demostrado que la VB aumenta el riesgo de desarrollar corioamnionitis intraparto, un factor de riesgo establecido para la endometritis posparto. Además, la VB se asocia con endometritis poscesárea.

La detección de VB en las pacientes antes de una histerectomía y su respectivo tratamiento, independiente de los síntomas, es una opción rentable para prevenir las infecciones del muñón vaginal. De hecho, la asociación de VB con infecciones posoperatorias está respaldada por el aislamiento de microorganismos relacionados con la VB, como G. vaginalis, en pacientes con infecciones del muñón poshisterectomía.

El tratamiento preoperatorio de la VB también puede reducir el riesgo de infección después de la interrupción temprana del embarazo. En un estudio, el riesgo de endometritis posaborto de multiplicó por 6 en las mujeres con VB preoperatoria.

La evidencia disponible sugiere un beneficio en la detección y tratamiento de la VB antes del trabajo de parto, la histerectomía y el aborto quirúrgico. Dado que la VB se relaciona con la corioamnionitis intraparto y la endometritis poscesárea, debe considerarse la detección de VB en el cultivo de estreptococos del grupo B en la semana 35-37 y su respectivo tratamiento.

En la era de la tolerancia cero de las infecciones del sitio quirúrgico, la detección preoperatoria y el tratamiento de VB ayuda a minimizar el riesgo de infecciones en el sitio quirúrgico.


Referencia:

  1. Soper DE. Bacterial vaginosis and surgical site infections. American Journal of Obstetrics & Gynecology. 2020;222(3):219-223.

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